viernes, 28 de agosto de 2015

Planificación Territorial en los Andes. Los Valles Costeños hasta el Siglo VII d.C.


Para este mes de Agosto he querido continuar escribiendo sobre la planificación urbana en los andes, explicando el proceso de transformación de los valles costeños entre el periodo Arcaico hasta la época de los Desarrollos Regionales.

A principios del Holoceno, aproximadamente entre el 7000 a.C. al 5000 a.C. coincidiendo con el inicio del Arcaico temprano, se produce una serie de cambios climáticos en toda la costa peruana. El clima extremadamente húmedo, caluroso y lluvioso fue desapareciendo, la corrientes marinas cálidas del océano pacifico se fueron desplazando hacia el norte y fue remplazada por una corriente más fría, generándose la desertificación de toda la costa, ocasionando que los bosques y arbustos desaparezcan, al igual que la flora y fauna, quedando solamente algunas vegetaciones de lomas y pequeños bosques precordilleranos que aparecerían sobre todo en los periodos invernales. Sin embargo, el mar frio de la corriente peruana trajo consigo una abundante cantidad de especies marinas mucho más extensa que en épocas anteriores. Estos cambios afectaron bastante a los cazadores recolectores de la costa en su hábitos de vida, obligándolos a ubicarse en ciertos espacios específicos para la recolección (aquellas zonas que no habían sido afectadas por la desertificación) como los puquiales, riveras de los ríos y algunas lomas; en estos lugares, fueron creando nuevas técnicas para domesticar y cultivar ciertas plantas, frutos y tubérculos, observando la germinación y fructificación de ciertas especies. Esto obligó a los cazadores recolectores a tener una vida más sedentaria, convirtiéndose en horticultores seminomades, quedándose mucho más tiempo en los lugares donde antes solo cazaban y recolectaban. Otro lugar donde se empezó a desarrollar un sedentarismo mucho más fuerte fue en el litoral, la abundancia de recursos marinos que tenía el mar generó el desarrollo de economías extractivas para el consumo de estos pobladores, los mismos que se fueron asentando poco a poco en las playas cerca a los valles.

Para el año 5000 a.C. este proceso de asentamiento y sedentarismo se va consolidando poco a poco en toda la costa peruana. Según José Canziani, en las primeras fases del Arcaico (5000 a.C. al 2500 a.C.) las comunidades costeñas estaban orientadas básicamente a una economía que dependía fuertemente de la pesca y la extracción de los recursos marinos, combinada con la recolección en las lomas y el desarrollo de una incipiente horticultura (1). Estas actividades agrícolas se dieron en principio aprovechando tierras naturalmente inundadas en las márgenes de las riberas de los ríos, o en determinadas zonas húmedas por la proximidad superficial de la napa freática. No se puede excluir que como parte de estas prácticas de agricultura incipiente se utilizaran primitivas formas de riego, las que podrían haber constituido los primeros rudimentos de los posteriores sistemas de irrigación artificial (2).

Reconstrucción hipotética del valle costeño
durante el periodo arcaico (5000 a.C. - 1800 a.C)
Dibujo José Canziani

En cuanto a las formas de asentamiento, se estarían registrando en estas regiones el transito gradual de campamentos cada vez más prolongados, hacia el establecimientos de aldeas con una ocupación estable y de mayor permanencia (3). Los estudios de Michael Moseley y Carlos Williams sobre las primeras aldeas sedentarias, visualizan una primera ocupación en todo el litoral, como ya habíamos mencionado antes, especialmente en la costa central, asociadas a la extracción de recursos marinos. Estas se ubicaban de manera lineal con distancias entre 7 a 10 km una de la otra, y cuyos habitantes fluctuaban entre 10 y 20 familias (4), restos de estas aldeas las encontramos en los sitios arqueológicos de Ancón y en la ladera sur del Morro Solar en Chorrillos, frente a la playa la Chira. Otras aldeas ubicadas más al interior asociadas a la horticultura y a la transformación y consumo de productos marinos son La Paloma y Chilca, ambas situadas al sur de Lima.

Reconstrucción del recinto cuadrangular de
Cerro Paloma.
Reconstruyendo el Perú Milenario

Durante el Arcaico Tardío (2500 – 1800 a.C.), los cambios sociales y económicos en el proceso de sedentarización de los habitantes de la costa se hace cada vez más rápido y profundo. El énfasis en la pesca y la extracción de recursos marinos se ven acompañados de un incremento de las especies cultivadas y una creciente importancia de estas en la alimentación y la provisión de importantes insumos para la elaboración de instrumentos y el desarrollo de una serie de procesos productivos. Estos nuevos niveles de desarrollo económico estarán acompañados por la aparición de nuevas formas de organización social en el seno de las comunidades, los que conducirán a un incipiente proceso de diferenciación social. Todo este complejo proceso se manifiesta de manera patente en el aumento de los asentamientos aldeanos y, en especial, con el surgimiento y creciente importancia que asumirá en ellos la arquitectura pública. (5) De esta forma, en algunas de las aldeas tanto del litoral como del interior de los valles surgen edificaciones especializadas en actividades tanto de tipo administrativo como de culto donde residía probablemente una elite que dirigía a la comunidad, en muchos casos, estos complejos arquitectónicos estaban separados de las áreas de vivienda, probablemente por un asunto de diferenciación social, como podemos ver en el sitio arqueológico de Bandurria, ubicado en la provincia de Huaura en el departamento de Lima. En otros casos, estas edificaciones llegaron a tener grandes dimensiones, consolidándose como grandes centros administrativos y religiosos, como el caso de Caral en el valle de Supe, al norte de Lima, donde un sistema de edificios piramidales y plazas circulares, definen una organización concéntrica y anular alrededor de un gran espacio abierto.

Plano del sitio arqueológico de Caral.
dibujo Proyecto Especial Arqueológico Caral Supe
Sito arqueológico de Caral. El templo mayor. Lima Discovery

En cuanto a la planificación territorial y agrícola de los valles costeños, al consolidarse el sedentarismo como forma de vida en las comunidades costeras, estas dan inicio a un proceso de transformación sustancial de ciertos sectores del paisaje natural, donde con una tecnología relativamente sencilla se pudiera establecer presas simples, asociadas a bocatomas y desarrollar sistemas de canalización no muy extensas para habilitar tierras de cultivo bajo riego. Este proceso mayormente se verificaría en el cuello de muchos valles, donde gracias a su especial topografía y con técnicas relativamente sencillas se pueden establecer bocatomas y desplegar canales pequeños y medianos. Dado que su trazo por las márgenes del valle se desarrolla por zonas donde las pendientes son bastantes acentuadas, esto permite alcanzar rápidamente un nivel más elevado de los campos a irrigar. Este proceso que se verificaría mayormente en las partes altas y medias – aunque no es de excluir que interesara también ciertos sectores de sus partes bajas –,debió estar restringido a ciertas zonas de los valles, no solamente por el limitado desarrollo de las tecnologías hidráulicas que se disponían en ese entonces, si no también en la medida que las nacientes entidades políticas no habrían estado aun en capacidad de movilizar una gran fuerza de trabajo para la ejecución de estas obras y asegurar su mantenimiento periódico, así como contar con el complejo aparato que les permitiera administrar y regular la distribución del agua de regadío entre la comunidad de agricultores. (6)

Reconstrucción Hipotética del valle costeño
durante el periodo Formativo (1800 a.C. - 200 a.C.).
Dibujo José Canziani

Durante el Periodo Formativo (1800 a.C. – 200 a.C.), este sistema de planificación territorial y agrícola se mantiene casi inalterable, al igual que las formas de organización política y social (comunidades y sociedades teocráticas que se asientan en cada uno de los valles costeños), sin embargo, es en este periodo donde la arquitectura publica adquiere connotaciones monumentales, con la construcción de grandes complejos ceremoniales, ubicados en lugares estratégicos de los valles y separados de las aldeas. Estas construcciones se desarrollaron tanto en la costa norte como en la costa central y el sur chico, dándose en paralelo a un aumento considerable de las aldeas, ubicándose estas especialmente cercanas a las zonas de producción que ya desde el Arcaico Tardío se fueron consolidándose, las cuales llevarían a la conformación de los valles agrícolas. (7) En algunos casos, tanto las aldeas como las zonas de producción agrícola se ubicaban en el cuello del cono de deyección de los valles (entre el valle medio y el bajo) como el caso del valle del Viru en la Libertad, en otros casos se concentraban en el valle bajo donde empezaron a desarrollar los primeros canales como el caso del valle de Chincha en Ica. (8) Estos dos elementos de la planificación territorial (aldeas y centros ceremoniales) formaban un sistema integrado donde los complejos dedicados al culto eran a la vez los centros de gestión y administración del territorio, y las aldeas los lugares de residencia de la comunidad que labraba la tierra y desarrollaban otras economías asociadas a la agricultura (alfarería, carpintería, etc.), todas unidas por un sistema de caminos con una configuración casi longitudinal a lo largo del valle, el mismo cuyas zonas productivas para la actividad agrícola no eran urbanizadas, por lo que las aldeas y los centros ceremoniales se ubicaban casi en los bordes del valle mismo.

Plano del valle del Chincha con los sitios arqueológicos del Formativo
y la época de los Desarrollos Regionales. Cinabrio blog

La arquitectura de los complejos dedicados al culto se caracterizaba por tener formas regulares y simétricas, como Huaca Lucia y Purulen en Lambayeque, o formas más alargadas con una secuencia de plazas y recintos como Las Aldas y Sechin en la costa de Ancash y finalmente formaciones en U, como la huaca de los reyes en el valle de Moche o el conjunto de templos que se desarrollaron en la costa central (entre Huacho y Lurín), todas estas con un patrón bastante repetitivo (un edificio central con dos brazos laterales y un gran espacio abierto al centro) y con una orientación constante hacia el norte – este, dándose un fenómeno arquitectónico muy interesante. (En un próximo artículo hablare con más detalle de esta tipología de templos).

Plano del sitio arqueológico de las Aldas. Ancash.
Perú antiguo
Aerofoto del templo en U del Paraíso. Google Earth

En el periodo de los Desarrollos Regionales Tempranos (200 a.C. – 600 d.C.), Surgen en determinados valles de la costa norte y central formaciones sociales cuyo mayor nivel de desarrollo de las fuerzas productivas y organización política de carácter estatal les habría permitido emprender ambiciosas obras públicas, con el desarrollo de grandes canales principales a lo largo de los márgenes de los valles o a través de sus planicies aluviales, y gracias a los cuales fue posible extender la irrigación de los cultivos a las partes medias y bajas de los valles, es decir a las zonas que por su gran extensión conformaron las mayores áreas de producción agrícola. (9) Un ejemplo de esto lo vemos en la creación del sistema de canales del valle bajo del Rimac, construido por la cultura Lima entre los años 200 d.C al 700 d.C., el cual permitió extender de manera sustancial el área agrícola en todo el cono de deyección y cuyos vestigios forman parte de la actual red de agua y desagüe de Lima Metropolitana, como los canales Huatica, Maranga y Magdalena.


Reconstrucción Hipotética del valle costeño durante
los Desarrollos Regionales (200 a.C. - 600 d.C.).
Dibujo José Canziani
Plano del sitio arqueológico de Maranga.
Dibujo José Canziani 1987

Paralelamente, estos desarrollos culturales (como los Moche en el norte, la cultura Lima en la costa central y los Nasca en el Sur), continuaron con la construcción de grandes complejos ceremoniales y administrativos como centros importantes dentro del territorio, pero a diferencia del periodo anterior, estas edificaciones tenían forma de grandes pirámides con rampas que las bordeaban, y un sistema de patios en la parte superior de la edificación (ejemplo de esto lo vemos en el caso de Pampa Grande en Lambayeque, la Huaca del Sol y la Luna en el valle del Moche, el complejo Maranga en el valle del Rímac, la primera etapa de Pachacamac en el valle de Lurín o Cahuachi en Nazca). En muchos casos, estos complejos estaban rodeados de pequeñas áreas con unidades de habitación hasta grandes áreas residenciales con patrones de organización casi irregulares, donde vivían tanto los artesanos como la clase guerrera que estaba al servicio de la elite sacerdotal que ejercían el poder, conformándose verdaderos centros urbanos importantes.


Fuentes:
(1) Canziani, José. “Ciudad y Territorio en los Andes. Contribuciones a la Historia del Urbanismo Prehispánico”. Editorial PUCP. 2009. Pag. 61
(2) Canziani, José. “Paisajes Culturales y Desarrollo Territorial en los Andes”. Cuadernos 5, Arquitectura y Ciudad. Departamento de Arquitectura. PUCP. 2007. Pag. 22
(3) Canziani, José. Op. Cit. Pag. 62
(4) Agurto, Santaigo. “Lima Prehispanica”. Municipalidad de Lima Metropolitana. 1984. Pag. 48
(5) Canziani, José. “Ciudad y Territorio en los Andes. Contribuciones a la Historia del Urbanismo Prehispánico”. Editorial PUCP. 2009. Pag. 64
(6) Canziani, José. Op. Cit. Pag. 23 - 24
(7) Canziani, José. Op. Cit. Pag. 95
(8) Ibid. Pag 96
(9) Canziani, José. “Paisajes Culturales y Desarrollo Territorial en los Andes”. Cuadernos 5, Arquitectura y Ciudad. Departamento de Arquitectura. PUCP. 2007. Pag. 25

martes, 28 de julio de 2015

Planificación Territorial en los Andes. Los Valles de la Costa en la época lítica


Continuando con el tema de la planificación territorial en los andes peruanos, voy a explicar en esta ocasión el proceso de asentamiento de los valles de la costa realizada por el hombre durante la época prehispánica, empezando por el periodo lítico (13000 a.C. – 7000 a.C.), siguiendo la secuencia cronológica de Luis Lumbreras (1981) (1); ya el mes pasado y a manera de introducción al tema, hice una descripción de las características geográficas y espaciales del valle costeño, de tal forma que se comprenda mejor los fenómenos de transformación que se dieron en el lugar.

La formación de la estructura urbana y rural en estos espacios rivereños se dio a lo largo de miles de años, desde la aparición de los primeros cazadores recolectores nómades en el periodo lítico hasta la llegada de los conquistadores españoles en el siglo XVI. Esta transformación se dio de manera lenta y compleja, una serie de pueblos se fueron asentando de manera sucesiva en cada uno de los valles, generalmente habían dos o hasta tres espacios culturales que ocupaban todo el largo de esta, asentándose en los diferentes niveles que tenía (valle alto, medio y bajo); cada una de estas pequeñas culturas se fueron organizando primero provisionalmente con campamentos y aldeas, para luego quedarse permanente, formando un sistema de poblados interconectados por una serie de caminos. A su vez, estos se conectaban a uno o dos complejos urbano - arquitectónicos importantes, centros que organizaban el territorio, generalmente utilizados como edificaciones para actividades religiosas y/o administrativas, y en la cual probablemente habitaba una elite que gobernaba cada uno de estos pueblos. El área agrícola se formó en las planicies y el cono de deyección, cuyo suelo aluviónico era rico en limos, siendo propicio para sembrar y cosechar; para extender la frontera agrícola se construyó un sistema de canales de regadío que llevaban las aguas de los ríos desde las partes altas hacia las bajas, proceso que duro siglos en consolidarse, convirtiendo a los valles en pequeños oasis en medio del desierto costeño, con una producción lo suficientemente grande para alimentar a todos sus habitantes. Por otro lado, las actividades económicas no se dieron de manera homogénea, según el lugar donde se asentaban los pobladores, estos fueron desarrollando distintos procesos de extracción y producción; de esta forma, los que se asentaron en las playas del litoral se dedicaron a la pesca y recolección de productos marinos, los del valle bajo a la agricultura intensiva y los del valle medio y alto a la agricultura y ganadería; curiosamente se dio un fenómeno simbiótico entre los diferentes pueblos de manera longitudinal, que consistía en el intercambio de productos, de tal forma que los habitantes de las partes medias y altas consumían el pescado del mar, y los del valle bajo y el litoral los productos agrícolas y la lana de las zonas altas, formándose una cadena productiva y económica muy importante. Estos fenómenos y procesos de transformación han sido estudiados por varios arquitectos y arqueólogos en los últimos cincuenta años, tenemos así los trabajos de Carlos Williams, José Canziani, Santiago Agurto, y Roger Ravines, en cuyas publicaciones detallan tanto el proceso de trasformación de la estructura económica y social, como la organización morfológica y espacial de los asentamientos urbanos y los complejos arquitectónicos ceremoniales y administrativos. A continuación hare una descripción un poco más detallada de este proceso empezando por el periodo lítico.

Reconstrucción hipotética de un valle costeño
en el periodo de los Desarrollos Regionales (100 a.C. - 900 d.C.).
Dibujo Jose Canziani
Sistema de planificación longitudinal del valle costeño
en la época prehispánica.
Dibujo Marta Vilela Malpartida

La primera ocupación de los valles costeños se da aproximadamente hacia el año 13000 a.C., en la etapa final del Pleistoceno e inicios del Holoceno (2), durante el llamado periodo Lítico Andino, por grupos de cazadores recolectores que vivían en estado nómade. Según los estudios de Santiago Uceda, Canziani y más recientemente los de Elmo Leon, estos cazadores formaban parte de comunidades bastante definidas, los mismos que se caracterizaban porque usaban puntas de piedra bien alargadas y pedunculadas (3). Estos se asentaron en gran parte de los valles y planicies de la costa peruana, quedando demostrado su ocupación por la cantidad de yacimientos arqueológicos donde se han encontrado artefactos líticos con las características mencionadas, especialmente en la costa norte y central. A estos grupos se les conoce en conjunto como cultura paijanence, ya que fue en Paijan, en el valle de Chicama, donde se descubrieron los primeros vestigios asociados a estas sociedades humanas.

Puntas de piedra de estilo Paijanense
encontradas en la Pampa de los Fósiles.
El Rubio Kna Arbiter Elegantiarum

La imagen y el paisaje de la costa peruana a finales del Pleistoceno era muy diferente a la actual, según Santiago Agurto, en esa época se llevaba a cabo la última de las grandes glaciaciones del periodo y en toda la costa existía una fuerte humedad y abundantes recursos hídricos. La costa norte del Perú era prácticamente una sábana tropical, bañada frecuentemente de lluvias de tipo monzónico y dotada de numerosos lagos y lagunillas, donde polulaba una numerosa fauna, tanto terrestre como acuática, entre las que destacaban los megaterios, mastodontes, milodontes, esmilodontes, gigantescos lagartos, caballos primitivos y antepasados de los camélidos actuales y, por supuesto, muchos animales menores e incontables aves. (4) Estas condiciones de vida se dieron no solo en el extremo norte de la costa sino también bastante más al sur, pues en el departamento de La Libertad, en la Pampa de los Fósiles (5), se han encontrado restos de dicha fauna, tanto como en los yacimientos de brea en la zona de Talara. (6) En el resto de la costa, si bien las condiciones reinantes no tenían las características tropicales de las zona norte, en la que influyo notablemente un avance hacia el sur de la Corriente del Niño, el clima de sitios como Lurín (7) era bastante húmedo y sus extensas planicies estuvieron regadas, hasta hace 9000 años, por ríos que permitían las existencia de una rica flora y abundante fauna. (8) Este contexto climático y geográfico permitió que existiera una gran cantidad de recursos alimenticios suficientemente abundante para la recolección y la caza por parte de estas comunidades para su sustento diario.

Las consecuencias de las glaciaciones en los andes peruanos, eran por un lado un clima frio con grandes tempestades de nieve en la sierra, y un clima húmedo y lluvioso en toda la costa, y por el otro, según los estudios de Elmo León Canales, una disminución del nivel del mar en todo el litoral peruano, producto de la solidificación de las masas acuáticas en los océanos (glaciales) que generaron una reducción del volumen líquido. (9) si bien no hay estudios sobre las variaciones del nivel del mar tanto en el Perú como en gran parte de Sudamérica, León asume que para el periodo lítico, el retiro del mar pudo estar entre los 60 a 50 metros por debajo del nivel actual en toda la costa peruana, este dato lo da en base al análisis de casos de otros lugares en el hemisferio norte, como la evidencia de la descarga de deshielo medida en Barbados realizada por Richard Fairbanks en 1989. (10) De esta forma, el litoral era una planicie bastante ancha y en la cual, los cazadores recolectores tuvieron suficiente espacio para poder asentarse y desarrollar sus actividades de extracción y consumo.

La ocupación del territorio por parte de estos grupos humanos se da de dos formas; la primera relacionada con la fabricación de herramientas de piedra usadas para la caza y la recolección; y la segunda para el desarrollo mismo de estas actividades, relacionadas a la extracción y consumo de alimentos. De la primera podemos ver tres tipos de asentamiento; los Campamentos, las Canteras y los Talleres (11). Los Campamentos eran los lugares donde habitaban temporalmente los cazadores recolectores y donde se han encontrado tanto material lítico y orgánico como fogones, y en algunos casos enterramientos humanos. Las Canteras eran los espacios de extracción del material lítico para la elaboración de armas para la caza, generalmente ubicados en las laderas de los cerros de las estribaciones andinas. Finalmente, los Talleres, eran los sitios donde se transformaba el material lítico extraído en artefactos como puntas de proyectil, cuchillos y otros utensilios; estos asentamientos estaban cercanos a los campamentos.

En cuanto a las actividades de caza y recolección, la ocupación del territorio se da a partir de la organización de los campamentos ya mencionados, ubicándose estos en los lados laterales de los valles, cuyas planicies actualmente desérticas eran en ese entonces ricas en vegetación. De acuerdo a los estudios hechos por arqueólogos en varios sitios paijanences a largo de la costa, se visualiza que la  organización era casi radial, existía un campamento base o principal en el centro de la planicie y varios asentamientos secundarios inmediatos a los sitios de recolección y caza, estos lugares eran las lomas de las laderas de los cerros ubicadas al este, los bosques y matorrales que estaban junto a las quebradas y causes de los ríos, y las playas ubicadas al oeste, así como los humedales y lagunas ubicadas en las partes bajas de los valles, para la pesca de los productos marinos y lacustres.

Reconstrucción hipotética de un valle costeño
en el periodo Lítico con la ubicación de
 los campamentos base y secundarios.
Dibujo Jose Canziani

Los principales yacimientos paijanences en la costa peruana son, quebrada Batan entre los valles del Zaña y Jequetepeque; quebrada Malambo, también en Jequetepeque; Pampa de los Fosiles, Pampa de Paijan y quebrada de Cupisnique entre Jequetepeque y el valle del Chicama; Quirihuac y Ochiputur en el Valle de Moche; Casma y Huarmey en la costa de Ancash; Ancón y Chivateros, cercanos al valle del Chillon en Lima, entre otros sitios importantes.

Ubicación del campamentos base y secundarios
 en el cerro Ochiputur. Valle de Moche.
Dibujo Lucia Medina
Plano del campamento base del cerro Ochiputur.
Dibujo Lucia Medina

A manera de conclusión, podemos visualizar que la condiciones geográficas  y climáticas de finales del Pleistoceno permitieron condiciones de vida bastante benignas para los grupos humanos nómades que pudieron tanto cazar y recolectar frutos en las planicies inter valles donde había una abundante fauna y flora, como la pesca de recursos marinos en las playas; esto dio paso a una ocupación del territorio por parte de estas comunidades con patrones de asentamiento asociadas a un sistema de transformación de los recursos tanto para la fabricación de materiales y utensilios para la caza y recolección, como para el desarrollo de estas últimas como actividades de extracción, proceso que se da para el primer caso de manera longitudinal (Este – cerros – canteras, centro oeste – planicie – talleres – campamentos) y para el segundo de manera radial (lugares de recolección – campamentos secundarios – campamentos base), siendo el campamento base el lugar final para el consumo y el hábitat de estos grupos humanos.

Fuentes:
(1) Existen dos secuencias cronológicas para explicar el proceso de periodificación histórica de la Época Prehispánica en los andes centrales, la de John Rowe, que la divide en Horizontes e intermedios, y la de Luis Lumbreras, que es la más reciente y aceptada por la mayoría de los historiadores y arqueólogos, estos periodos se definieron en función a los periodos de unidad o diversidad cultural y nacional que se dio en el mundo andino hasta antes de la conquista española.
(2) El Pleistoceno y el Holoceno son las edades geológicas que conforman el periodo Cuaternario, la primera comienza hace 2,59 millones de años y termina por el año 10,000 a.C. y se caracteriza por ser el periodo donde se dieron las ultimas glaciaciones. El Holoceno en cambio es la última y actual época geológica tras la última glaciación de Wisconsin ocurrida hace 14,000 años.
(3) Canziani, José. “Ciudad y Territorio en los Andes. Contribuciones a la Historia del Urbanismo Prehispánico”. Editorial PUCP. 2009. Pag. 45
(4) Agurto, Santaigo. “Lima Prehispanica”. Municipalidad de Lima Metropolitana. 1984. Pag. 34
(5) Las Pampas de los Fósiles son unas planicies desérticas ubicadas cerca de Pacasmayo, entre el valle de Jequetepeque y el valle del Chicama, en ella se encontraron bastante restos de asentamientos temporales y utensilios de piedra del tipo “paijanence”, este lugar junto con los sitios de Paijan y Cupisnique en el valle del Chicama forman una sola unidad o complejo arqueológico integrado.
(6) Agurto, Santaigo. “Lima Prehispanica”. Municipalidad de Lima Metropolitana. 1984. Pag. 34
(7) Ibid.
(8) Ibid. Pag 35
(9) Leon, Elmo. “Origenes Humanos en los Andes Centrales”. EPTH – USMP. 2007. Pag. 48
(10) Ibid. Pag 49
(11) Canziani, José. “Ciudad y Territorio en los Andes. Contribuciones a la Historia del Urbanismo Prehispánico”. Editorial PUCP. 2009. Pag. 45

martes, 23 de junio de 2015

Planificación Territorial en los Andes. La Geografía de la Costa Peruana


Como he comentado muchas veces en algunos artículos del Blog, la planificación urbana en el Perú está pasando por una crisis muy profunda debido básicamente a dos factores importantes; por un lado, existe un desconocimiento absoluto del territorio al momento de organizarlo, y por el otro lado, la implementación de modelos urbanos ajenos a nuestra geografía y realidades culturales a lo largo de la historia, lo que ha ocasionado ciudades con crecimientos desordenados, expansivos y atomizados, generando la destrucción de sus contextos territoriales y espaciales (valles, cerros, ecosistemas de lomas, etc.), principales fuentes de recursos y energía.

Esta situación nos obliga a hacer una reflexión y revisión de cómo debería o debió ser la organización territorial en los andes peruanos, un espacio geográfico de características especiales por su geomorfología, altitud, su variedad de ecosistemas y climas, definiéndolo como un territorio único en el mundo, comparado probablemente con el Tíbet en el Asia y distinto a los espacios geográficos de Europa y Norteamérica. De esta manera, el presente artículo será el primero de varios escritos sobre la planificación urbana en los andes, centrándome primero en los aspectos geográficos de la costa peruana y sus valles transversales.

Como es ya conocido, la geografía del Perú está definido por tres grandes regiones naturales; la Franja Longitudinal Costera; la Cordillera de los Andes propiamente dicha, más conocida como la Sierra; y el Bosque Tropical o Selva, cuya columna vertebral es el sistema hidrográfico del rio Amazonas que nace en los andes del sur y desemboca en el Océano Atlántico.

Foto satelital del territorio peruano. Wikipedia
Foto satélital de la costa peruana.
En color crema. Wikipedia

De la primera región mencionada, y a la cual nos vamos a dedicar con bastante detalle, es un territorio alargado, que bordea todo el litoral peruano que da al Océano Pacifico; se caracteriza por tener un paisaje desértico y arenoso, con un clima tropical seco en el norte y subtropical árido con elevados niveles de humedad en el centro y sur. Lo conforma además un sistema de pequeños valles que se desarrollan de manera transversal y que se ubican rítmicamente con las planicies desérticas. Estos nacen en los puntos más altos de la cordillera de los andes, en las cumbres montañosas o en los lagos de las mesetas altiplánicas, y se caracterizan por tener una alta productividad agrícola; los valles más fértiles y grandes se desarrollan en la costa central y norte, donde en algunos casos estos están muy cerca entre sí, con distancias de 5 a 10 km, creando sistemas geográficos como la comarca de Lima, definido por los valles del Rímac, Chillón y Lurín, o la gran cuenca hidrográfica de los ríos La Leche, Chancay y Reque que conforman la provincia de Chiclayo, en el Departamento de Lambayeque. A diferencia de lo que ocurre en la costa norte, en el sur, los valles tienden a ser más escasos y sus cuencas angostas, y por ende el paisaje es muy desértico.

Desierto costero del Peru. En Nasca.
Foto Yoli Marcela Hernandez
El valle del Lurin. Lima Prehispanica UNMSM

En cuanto al litoral costero, este es bastante accidentado y se caracteriza por tener una organización continua de grandes bahías y ensenadas, conformadas por playas y separadas por pequeños morros, penínsulas y puntas que la definen; las bahías son los espacios bajos de los valles y quebradas de la costa, a donde desembocan los distintos ríos que la atraviesan.

Valles de los ríos Santa, Nepeña y Casma.
En la costa de Ancash. Google Earth
Sistema hidrográfico de los rios la Leche, Chancay y Reque.
Lambayeque. Google Earth

Haciendo un análisis más detallado de la geografía de un valle costero, este se caracteriza por tener un cause pequeño y bastante caudaloso en su caída desde la sierra, especialmente en los meses de Verano (entre Diciembre y Marzo) donde el nivel del agua se eleva debido a las lluvias que caen en la parte alta de la cuenca; sin embargo, durante el transcurso del año, el caudal del rio tiende a ser más bajo o simplemente no pasa agua.

En cuanto a su organización, el valle costeño está dividido en tres niveles bien definidos:

1) El Valle Alto, ubicado en las parte superior de la Cordillera de los Andes, sobre los 2500 y 3000 metros de altura, en el límite de la Yunga Marítima (1) y la región Quechua (2), Esta se caracteriza por tener una cuenca accidentada y en donde tanto el valle como el cauce del rio es bastante angosto, a este desembocan las diferentes quebradas que bajan por las laderas montañosas y que nacen en los las divisorias de aguas que la conforma.

Valle alto. Cuenca del río Nepeña. Foto de Ed Pax

2) El Valle Medio, espacio ubicado en la región conocida como la Yunga Marítima, entre los 500 metros y 2500 metros, y que está conformando por pequeñas planicies aluviónicas producto de un ligero ensanchamiento de la cuenca. Al igual que el valle alto, esta parte también está definida por pequeñas quebradas que llegan al cauce del rio, por ellas corren grandes aluviones de lodo y piedras durante los meses de Verano, produciendo inundaciones en las partes bajas del valle, como lo ocurrido en las áreas urbanas de Chosica y Chaclacayo en Marzo de este año.

El valle medio del río Chillón. Santa Rosa de Quives.
Foto Enrique Cortes
El valle bajo del rió Mala. Azpitia. Foto Enrique Cortes

3) El Valle Bajo, ubicado desde el nivel del litoral hasta los 500 m.s.n.m, en la franja costeña propiamente dicha. En este Lugar, se produce un ensanchamiento del valle, conformando el llamado cono de deyección y que está constituido por el rio propiamente dicho y algunos afluentes. En ciertos casos, al desembocar en el mar, este forma un pequeño delta, generándose lagunas y pantanos; en otros casos, el rio no llega al océano y termina en un sistema de lagos o simplemente se evapora en la planicie costera, un ejemplo de este último lo vemos en el caso del rio la Leche en Lambayeque. Como mencione anteriormente, el valle bajo esta delimitado por una bahía o ensenada en el litoral; en ellas y cercanas a las playas y a los morros que la conforman, se crean afloraciones naturales, como humedales, pantanos y lagunas, llamados también puquiales, cuyos suelos se inundan sistemáticamente durante todo el año, un caso conocido lo vemos en los Pantanos de Villa en Chorrillos o en las lagunas de San Pedro en Lurín. Otra ubicación de estos ecosistemas se dan entre dos cuencas hidrográficas muy próximas, como el caso de los valles del Chillón y el Rímac, donde en la confluencia de las mismas se formó hace muchos siglos un área de humedales, conocido como el puquial de Aznapuquio, hoy desaparecido, en el actual distrito de San Martin de Porres.

Cono de deyección del río Chicama. Google Earth
Los pantanos de Villa. Chorrillos. Foto Jeffreyroth

Las características geográficas de la costa peruana, sus valles y la relación de esta con el mar, determinaron una forma muy particular de planificar el territorio por parte de los antiguos hombres que habitaron estos lugares en épocas prehispánicas. Esta organización será explicada con más detalle en el artículo del próximo mes, en la cual se describirán los diferentes patrones de asentamiento urbano en el espacio andino y su transformación en el tiempo hasta la llegada de los españoles en el siglo XVI.


Fuentes:
(1) La Yunga Marítima es la segunda de las ocho regiones naturales que tiene el Perú y que fue propuesta por la tesis del geógrafo Javier Pulgar Vidal, espacio geográfico que está ubicado entre los 500 y los 2500 m.s.n.m. El dato de los 3000 metros como límite entre el valle medio y alto se basa en las especificaciones que da Antonio Brack para el valle del Rímac, en su libro Ecología y Ambientes Urbanos.
(2) La Quechua es la tercera de las ocho regiones naturales del Perú propuesta por Javier Pulgar Vidal, ubicado entre los 2500 y los 3500 m.s.n.m., región montañosa con un clima templado y seco.

viernes, 29 de mayo de 2015

Muerte y Vida de las Ciudades Peruanas


He querido empezar el artículo de mayo con este título, cuyas palabras reflejan una visión metafórica de los que está pasando en nuestras ciudades actualmente, tema ya mencionado en otras publicaciones realizadas en el blog (Conflictos en el Urbanismo Peruano y el Complejo Problema del Urbanismo Limeño), El origen del título se da a partir de una analogía con el libro “Muerte y Vida de las Grandes Ciudades Americanas”, escrita por la periodista y activista social Jane Jacobs, en 1961. En ella, Jacobs hace una crítica a la forma como se estaba planificando las ciudades en Estados Unidos, las mismas que estaban pasando por una situación compleja debido al aumento de la inseguridad y la violencia urbana, sobre todo en grandes metrópolis como Nueva York y Chicago. Paralelamente, los niveles de motorización urbana producto del uso excesivo del automóvil iban en aumento, lo que motivaba la construcción de grandes autopistas o freeways que conectaban los centros financieros (Downtowns) con las periferias suburbanas de baja densidad o como se les llama comúnmente, los suburbios. La construcción de las autopistas motivó tanto la desaparición y destrucción de muchos espacios públicos como la generación de grandes barreras que impedían la permeabilidad, esto sumando al desarrollo de grandes zonas de usos urbanos separados una de la otra (los suburbios de grandes áreas residenciales, núcleos comerciales o malls, zonas industriales, etc.), consolidaron la crisis urbana y social que se estaba dando a principios de la década del 60 en Norteamérica.


Jane Jacobs. Wikipedia
Portada de Muerte y Vida de las
Grandes Ciudades Americanas.
City Builder

La publicación del libro marcó un hito en la forma como entender y proyectar las ciudades, cimentado las bases del diseño urbano contemporáneo, proponiendo una nueva visión en la que el ciudadano de a pie era el protagonista, y cuyos principios se basan en la creación de una ciudad a escala del peatón, donde la diversidad de usos y las dinámicas del espacio público sean lo más importante, generando lugares animados con altas densidades y vías peatonales integradas con sistemas de transporte público. Esta forma de hacer ciudad fue continuada después por otros arquitectos y urbanistas como Jan Gehl y Ian Bentley.

La aparición del libro coincidió con otro hecho importante, la participación activa de Jacobs en la organización de las protestas urbanas para la cancelación de la Lower Manhattan Expressway, un viaducto de ocho carriles que conectaba el lado este de Manhattan con el túnel Holland ubicado debajo del rio Hudson, al oeste de la isla, proyecto realizado por el urbanista Robert Moses entre 1960 y 1961. El proyecto generaba un impacto muy fuerte en la imagen urbana del bajo Manhattan, un lugar que tiene un gran valor patrimonial ya que es las zona más antigua de Nueva York (aquí se encuentran barrios del siglo XVIII como el SoHo o Greenwich Village), su construcción hubiera considerado destruir muchas construcciones históricas, obligando a desplazar a aproximadamente 1972 familias y 804 empresas a un costo muy elevado, casi US$ 100 millones de dólares (1). Los pedidos de Jacobs fueron escuchados y finalmente el proyecto fue cancelado.

Lower Manhattan Expressway. Vista Axonometrica. Wikipedia
Jane Jacobs en una Manifestación en Nueva York. en 1963.
Foto Walter Daran

¿Qué tienen en común los que se estaba dando en Estados Unidos a principios de los 60 y lo que sucede actualmente en nuestro país?, si bien los contextos y las realidades son distintas, los fenómenos urbanos son bastantes parecidos. Por un lado, el aumento de la delincuencia urbana en gran parte de nuestras ciudades y por el otro el incremento del parque automotor orientado hacia el uso del automóvil privado, esto sumando al caótico sistema de transporte público que existe en gran parte de nuestras ciudades y que obliga a mucha gente a comprarse un carro para movilizarse, y una mala planificación urbana, está ocasionando el encarecimiento de la calidad de vida, generando mucho malestar y descontento en gran parte de la población que habita nuestras ciudades.

Autopista 101 en Los Ángeles. Estados Unidos. Park 101

El aumento del tráfico y los conflictos vehiculares, ha motivado que muchos alcaldes en los últimos años opten por soluciones viales rápidas y poco eficaces para revertir esta tendencia, como la construcción de bypasses y vías expresas en las zonas más congestionadas, proyectos que han ocasionado impactos negativos en algunos lugares como la pérdida del espacio público, generación de nuevas barreras urbanas y el aumento de la delincuencia, esto sin desmerecer el avance que se ha logrado en mejorar el transporte público en los últimos años.

En el caso de Lima, desde principios de los años 90, las diferentes administraciones municipales optaron por la construcciones de vías rápidas para el auto privado a medida que su número iba en aumento y el transporte público empeoraba; Es bueno recordar los casos de las vías subterraneas que se construyeron debajo de la Plaza dos de Mayo y la Plaza Castilla en el Centro de Lima o la Plaza de los Cabitos en Santiago de Surco (este último tiene actualmente serios problemas tanto en el trafico motorizado como en los accesos peatonales) en la época del alcalde Ricardo Belmont; o la Vía Expresa de Javier Prado con su recordada curva en el cruce de la Avenida San Luis, que generó un buen número de accidentes a principios de siglo; sin mencionar los ya conocidos proyectos viales del actual alcalde de Lima, que en sus dos administraciones anteriores hiso tantos pasos a desnivel y vías expresas en diferentes puntos de la ciudad como autos en serie, muchos de los cuales ya tiene algunos problemas de tráfico (como el viaducto de Habich en San Martin de Porres). Lo interesante de todo esto es que iniciando su tercera administración, el actual alcalde ha vuelto a las andadas.

Construcción del Bypass
debajo de la Plaza 2 de Mayo.
Lima de Ayer y Hoy
Vía Expresa de la Avenida Javier Prado. Arrobaradio

Al igual que las manifestaciones patrocinadas por Jacobs en Nueva York a principios de los 60; en la Lima del 2015, un grupo de ciudadanos, arquitectos y estudiantes de arquitectura organizaron hace un par de semanas una serie de marchas para impedir la construcción del Bypass en el cruce de las avenidas 28 de Julio y Arequipa, proyecto iniciado por la alcaldía y que ha generado una polémica muy grande por una serie de razones que voy a detallar:

En primer lugar, es bastante conocido el impacto que tiene esta clase de proyectos en la ciudad, ya que por un lado propician más el uso del automóvil privado que el transporte público, haciendo que estas obras sean un parche que soluciona parcialmente el problema del tráfico, pero que a la larga genera más congestión vehicular; esto lo vemos en el paso a desnivel de la avenida Primavera y su cruce con la avenida Caminos del Inca, construido hace cuatro años, si bien se solucionó este nudo, no mejoró los problemas de tráfico en los extremos de Primavera, en su conexión con Aviación y Velasco Astete (2). Esto demuestra una falta de visión integral para resolver el problema del tráfico a largo de la vía.

Render del Proyecto Bypass de 28 de Julio. América Tv
Cierre de las Avenidas Arequipa y 28 de Julio
para la Construcción del Bypass.
Al fondo la Plaza Bélgica. Andina
                           
En segundo lugar, se plantea una alameda encima del bypass para unir el Campo de Marte y el Parque de Lima, eso me parece bien pero también me hago la pregunta ¿es necesario construir un bypass para generar espacio público?, por el contrario se mutila otros espacios vecinos ya que los accesos y veredas peatonales a 28 de Julio por la avenida Arequipa y la calle República de Chile quedarían reducidas al hundir ambas vías, formando así dos grandes barreras urbanas que afectarían también a la plaza Bélgica, que quedaría aislada en sus lados este y oeste con el resto de la ciudad, convirtiendo a esta en un espacio desolado, propiciando la inseguridad y los robos.

Marcha de los Estudiantes de Arquitectura
contra la Construcción del Bypass de 28 de Julio. El Comercio

En tercer lugar, se destinan los recursos del proyecto Parque Rio Verde ubicado en el Rimac (el mismo que en mi opinión tiene muchos problemas de diseño y financiamiento, pero que al menos iba a mejorar la imagen urbana del borde rivereño) para la construcción del Bypass, mediante un fideicomiso de US$ 74 millones de dólares, terminado por cancelar definitivamente el proyecto del parque rivereño. De esta forma nos hacemos la pregunta ¿se anula el desarrollo de un gran espacio público para construir un bypass?

Proyecto Río Verde. Apuntes de Arquitectura

En cuarto lugar, la superposición de esta obra vial con la construcción de la línea 3 del metro que va a pasar a lo largo de la avenida Arequipa, definido está en el Plan de la Red Básica del Metro de Lima aprobado por el gobierno central en el 2010; al respecto, el Ministro de Transportes y Comunicaciones José Gallardo Ku ha mencionado hace unas semanas que mientras no se aprueben los estudios de factibilidad que determinen la trayectoria definitiva, no se podría saber si realmente el metro se vería afectado. Sin embargo, es bastante clara la improvisación, la descoordinación y la poca planificación por parte del Municipio en la construcción del bypass, al desconocer el Plan de la Red Básica del metro.

Finalmente, la falta de comunicación entre el municipio y la ciudadanía, así como la forma tan precipitada en la toma de decisiones al desarrollar proyectos sin estudios previos, con un afán desesperado por hacer obras de maneras aisladas, sin una visión integral de ciudad y con impactos negativos en sus entornos, ha generado una reacción muy fuerte de algunos ciudadanos, sobre todo arquitectos y estudiantes de las facultades de arquitectura de Lima que demandan una mejor planificación urbana en nuestra ciudad. Esta situación no es nueva, recordemos hace 7 años (curiosamente también en Mayo del 2008) cuando los estudiantes de la Universidad de San Marcos protestaron contra la construcción del trébol que se iba hacer en el cruce de las Avenidas Universitaria y Venezuela, en la cual una de sus vías cogía parte del campus universitario. De esta forma, la historia se repite, así como sucedió en el Manhattan de 1961 y la Lima del 2008, hoy está dándose la misma situación, a lo que me hago las siguientes preguntas, ¿acaso la actual administración municipal tiene una idea retrograda de ciudad con 50 años de atraso? ¿Tiene realmente una visión? ¿Necesitamos una Jane Jacobs urgente en Lima?

Esperemos que el actual alcalde tome conciencia de que hacer ciudad no es construir bypasses ni vías expresas precipitadamente a su criterio (o a su mal criterio), sino que es por un lado la construcción constante de una visión compartida, integral y multidisciplinaria, en la cual, la comunicación es fundamental entre el municipio y los ciudadanos en la toma de decisiones y por el otro una apuesta por desarrollar proyectos integrales que articulen y mejoren el espacio público, el transporte y los equipamientos urbanos, generando impactos positivos en toda Lima Metropolitana.

Fuentes:
(1) Hunt, Richard P. “EXPRESSWAY VOTE DELAYED BY CITY; Final Decision is Postponed After 6 Hours Hearing”. Artículo publicado en el diario The New York Times el 7 de diciembre de 1962.
(2) Facho, Aldo. “Lima en Emergencia: Porque no se debe hacer Los Bypass de 28 de Julio”. Artículo publicado en el Blog Habitar el 23 de marzo del 2015